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“Las Malvinas fue una guerra
entre dos calvos por un peine” Jorge
Luis Borges El 2 de abril se cumplieron 30 años del aniversario en que
la República Argentina en una medida desesperada llevada a cabo por la Junta
Militar que gobernaba el país decidió tomar por la fuerza las Islas Malvinas,
para los ingleses Falkland, visto el “agotamiento” de
su gobierno, sumido en la crisis económica y política. Me pegó de cerca la
guerra, primero en lo geográfico, vivía en ese entonces en Uruguay, mi país de
origen y escribí un artículo en ese momento titulado Verdaderamente… tiempos
sombríos, por que la guerra es eso sombría, tétrica, poca luz, no hay guerras
justas, a pesar de que históricamente nos han querido como dicen hoy los mercadólogos “vender esa idea”, más de una vez en la vida y
aclaro que pienso que “Las Malvinas son Argentinas”, pero esa no era ni será la
vía para recuperarlas, hay que apelar a la diplomacia. También me pegó en la
edad, tenía la misma de la mayoría de esos jóvenes conscriptos, chicos bajo
bandera o colimbas (corra, limpia y barra) como se les llamaba, que dejaron su
vida en gran número en las frías latitudes del sur de continente. Me pegó en el
apellido, tres de estos jóvenes apellidados Gorosito descansan eternamente en
el fondo del Atlántico Sur, ya que formaban parte de la tripulación del Crucero
ARA General Belgrano, que fuera hundido por el submarino nuclear británico HMS Conqueror fuera de la zona de exclusión transformándose en
un crimen de guerra aún no juzgado. Aunque como dice una de las estrofas de la
canción de León Gieco que se transformó en himno en
ese momento cantada a dúo con la popular Mercedes Sosa (La Negra) fallecida en el 2009: Sólo le
pido a Dios que la
guerra no me sea indiferente es un
monstruo grande y pisa fuerte toda la
pobre inocencia de la gente. Y acaso de inocencia habrá pecado Jorge Luis Borges que en
sus inicios le prestó apoyo a los miembros de la Junta Militar que dieron el
golpe de Estado el 24 de marzo de 1976 derrocando a Isabel Martínez de Perón. Dos meses después, el
miércoles 19 de mayo de 1976, la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de
Escritores (SADE) entre los que se encontraban Borges y Ernesto Sábato,
compartieron el pan y la sal en la Casa Rosada durante más de dos horas con el
Tte. General Rafael Videla y otros militares. Antes del ingresar a almorzar, Borges interrogado por la
prensa externo: “Yo simplemente contestaré lo que me pregunten. Soy tímido y
ante tanta gente importante seguramente me sentiré abochornado” Días antes, al retornar de un viaje de más de cuatro meses
por los Estados Unidos en el que se había sometido a una cirugía en sus ojos,
el escritor le dijo a los periodistas: “la felicidad con que en California
escuché a Caillet- Bois (poeta argentino) la noticia
de que ahora estábamos gobernados por caballeros, como son los militares, y no
por el hampa. Felicidad desbordante, a juzgar por la efusión: “cuando Caillet- Bois me informó, nos abrazamos y lloramos”. Al otro día de la reunión con Videla, el 20 de mayo, el
diario La Prensa de Buenos Aires publicaba el punto de vista de Borges sobre el
encuentro con Videla: “Le agradecí personalmente el golpe del 24 de marzo, que
salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado
las responsabilidades del gobierno. Yo nunca he sabido gobernar mi vida, menos
podría gobernar un país” (…). Y llegó la “recuperación” de las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich
del Sur, la denominada “Operación Rosario”. Al llevarse a cabo esta las
declaraciones de Jorge Luis Borges no se hicieron esperar y las mismas se generaron
durante todo este proceso bélico y posterior a la derrota argentina. “Los militares que nos gobiernan son tan incompetentes, tan
ignorantes… los militares nuestros son mucho más peligrosos para nuestros
compatriotas que para el enemigo inglés”. “Nadie conocía esas islas. Hizo falta que nuestros militares
las desenterraran para hacer la guerra. Los militares argentinos debieron haber
consultado un abogado antes de iniciar la guerra”. Sobre el hundimiento del Belgrano: “Estoy triste, mandaron a esos pobres muchachos de veinte
años a morir al sur y pelear contra veteranos, expertos en el arte de la
guerra. Solamente en el Belgrano murieron cientos. Claro que los militares
dirán que al lado de los desaparecidos esa cifra no es nada, pero no creo que
les convenga ese argumento”. El Periodismo: Hasta dijo que tuvo apoyo del periodismo, el alcohólico (se
refirió al Tte. General Galtieri), contestó a un
periodista que le preguntó que haría Argentina si Inglaterra le haría frente.
“Argentina hará lo mismo”, evidentemente había bebido, sostuvo Borges, no midió
poder de fuego, estrategia, ganancias versus pérdidas, no midió nada. Perón: “Galtieri quería parecerse a
Perón, es imposible imaginarse una ambición más modesta” (Sic) Borges. Galtieri salió al balcón, se embriagó de los gritos de la
gente, extendía las manos, parecía Perón”. Irónico. “Las islas habría que regalárselas a Bolivia para que tenga
salida al mar”. En 1985 el escritor declaraba: “La decisión de invadir Malvinas fue una estupidez que debió
ser tomada por una docena de militares borrachos”. Futuro: “Si hubieran ganado y reconquistado las islas, posiblemente,
los militares se hubieran perpetuado en el poder y tendríamos régimen de
aniversarios, de estatuas ecuestres, de falta de libertad total. Hasta me inclinaría a pensar, sostenía, que los militares
dudaron en hacer la guerra con Chile o con Inglaterra, pero como Inglaterra
quedaba muy lejos no midieron que los ingleses aceptarían el desafío gustosos”. Y en ese mismo año Jorge Luis Borges publicará su último
libro de poemas, “Los conjurados”, en este incluirá un poema titulado: Juan
López y John Ward en el que plasma un homenaje a los caídos en las batallas y
una crítica a lo absurda que es la guerra. Se dice que Borges había declinado de su apoyo a los
militares y en sus declaraciones anteriores lo podemos constatar. Recordemos
que en ese almuerzo también estuvo
presente Ernesto Sábato quien fue mejor tratado por la izquierda ya que después
de la caída del gobierno militar por la derrota en las Islas Malvinas, y luego
del regreso a la democracia, presidió la Comisión Nacional sobre la
Desaparición de Personas (CONADEP) que investigara las violaciones a los
derechos humanos en el país entre 1976 y 1983 a manos del llamado Proceso de
Reorganización Nacional. El 20 de septiembre de 1984 entregó el informe titulado
“Nunca Más”, al presidente electo democráticamente Raúl Alfonsín, el mismo
también conocido como Informe Sábato fue la principal prueba para iniciar los
juicios a los militares argentinos. Pero regresemos a Jorge Luis Borges, ese sí siempre muy
castigado, incluso cuando escribió este poema caía sobre él la sombra de
sectores nacionalistas y de izquierda de su país que lo definían como “un
escritor británico que escribe en castellano”. La primera vez que se publicó el poema fue en el suplemento
Cultura y Nación el 26 de agosto de 1982 en el diario Clarín de Buenos Aires.
La fecha de su publicación nos dice que Borges lo escribió apenas terminó la
guerra que fue el 14 de junio de ese año. JUAN LÓPEZ Y JOHN WARD Les tocó una suerte un poco extraña. El planeta había sido parcelado en distintos países, cada
uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico,
de derechos de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de
aniversarios y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las
guerras. López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward,
en las afueras de la ciudad por la que camino Father
Brown. Había estudiado castellano para
leer El Quijote. El otro profesaba el amor de Conrad,
que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte. Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a
cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada
uno, Abel. Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen. El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos
entender. Lic. Washington
Daniel Gorosito Pérez |
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