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El Ministro
de Cultura español, José Ignacio Wert, al dar a
conocer el fallo del jurado externo: “Resulta ganadora por una brillante
trayectoria en diversos géneros, de manera particular en la narrativa y en su
dedicación ejemplar al periodismo, desde la crónica y el ensayo”. Agregó: “Su
obra destaca el firme compromiso con la historia contemporánea. Autora de obras
emblemáticas que describen el siglo XX, desde una proyección internacional e
integradora. Elena Poniatowska constituye una de las
voces más poderosas de la literatura en español en estos días”. El Premio le
será entregado en un acto solemne por el Rey Juan Carlos, el 23 de abril del
2014, declarado “Día Internacional del
Libro por la UNESCO”, aniversario luctuoso de Miguel de Cervantes Saavedra. El
evento será en el Paraninfo de la Universidad Alcalá de Henares, ciudad en que
naciera el ilustre escritor. El Premio que lleva su nombre es el más importante
de la literatura en Lengua Castellana y Elena Poniatowska
es la cuarta mujer en obtenerlo. La escritora
es autora de más de 40 libros, parte de su obra ha sido traducida a veinte
idiomas, entre ellos destacan: “La noche de Tlatelolco” (1971), “Tinísima” 1991, “La piel del cielo” (Premio Alfaguara de
Novela 2001), “El tren pasa primero” (Premio Rómulo Gallegos 2006) y “Leonora”
(Premio Biblioteca Breve 2011). Dos obras
son claves en su trayectoria, “Hasta no verte, Jesús mío” y “La noche de
Tlatelolco”. Una serie de entrevistas con Josefina Bórquez,
una lavandera, que en la Revolución Mexicana de 1910, fue soldadera,
esas heroínas que subieron a los trenes y combatieron valientemente en las
batallas. Miércoles de charlas y cuenta la leyenda, de aprender con las manos
el lavado de sábanas y el olor de la calle. La obra mira al pasado y al
presente con los ojos y con el lenguaje de Josefina; que en la ficción se llama
Jesusa. Escrita en un lenguaje mexicano profundo, a
veces difícil de entender en otros castellanos. “La noche de
Tlatelolco”, se desarrolla a partir de la llegada de dos amigas a su casa, tras
la represión del 2 de octubre de 1968 ordenada por el gobierno del presidente
Gustavo Díaz Ordaz, a obreros, estudiantes, profesores y amas de casa reunidos
en un mitin en la Plaza de Tlatelolco. Elena fue al día siguiente al escenario;
buscó testimonios, los escribió. “Es la ventaja de ser chaparrita. La gente me
platica todo”, dijo en una entrevista a la revista Gatopardo. “Elenita”
como se le conoce ha sido conferencista y profesora invitada en las
universidades de Texas, Harvard, Yale, Princeton, Cornell,
Berkeley y Stanford entre otras; siempre ha comentado
la frustración de no haber estudiado en la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM). Poniatowska nació Princesa, ese
título lo recibió al llegar al mundo en París en 1932, con el nombre de Hélene Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska
Amor, hija del Príncipe Jean Joseph Euremond Sperry Poniatowsky de la familia
del Rey Estanislao II Poniatowsky de Polonia y de
María de los Dolores (Paula) Amor de Yturbe de México.
Cuando tenía 10 años en 1942, corrida por la invasión nazi en el transcurso de
la Segunda Guerra Mundial, la familia decide venir a vivir a la tierra de su
madre. En 1969 adquirió la nacionalidad mexicana. En este país creció. Aquí se
hizo, como pone en su perfil de Twitter, “más mexicana que el mole”. La escritora
es también una activista social reconocida, preocupada por la situación de los
jóvenes sin trabajo ha dicho: “He tratado con los libros y el periodismo en que
se llegue a un México donde los jóvenes tengan oportunidades. A mí me preocupa
mucho que se vayan a perder generaciones de jóvenes”. Al ser
entrevistada por la obtención del galardón dijo: “Es un premio para ustedes,
para los periodistas, porque yo siempre estoy de este lado de la barrera (del
de la prensa), y que de ese trabajo aprendió el valor “de la modestia” porque
ejerciendo “te va de la patada la mayor parte del tiempo y, aquí (en México) te
matan, además. Al recibir
el Premio Rómulo Gallegos en el 2007 había sostenido que el periodismo es un
oficio al que se ha visto inevitablemente abocada viviendo en Latinoamérica,
“donde uno no puede quedarse en casa a escribir, la realidad es demasiado
avasalladora, supera cualquier ficción”. Elenita como
es conocida cariñosamente en México publicará en estos días una biografía de
Guillermo Haro, su esposo fallecido en 1988, un científico que dedicó su vida a
la astronomía y la física. “Yo espero que él, lo esté enviando porque él está
cerca del cielo. Y supongo que sacar un premio como éste, pues, es un regalo
del cielo”. |
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