El adiós al
líder sudafricano Nelson Mandela, “Madiba” título que
reciben los ancianos de su tribu Thembu, pasa por el
reconocimiento de sus logros en la lucha contra el Apartheid (segregación) en
su país un sistema que se extendió por 46 años del siglo XX y formó parte de
los 342 de dominación blanca en Sudáfrica.
Mandela ha
sido inspiración para una enorme cantidad de productos comunicacionales, desde
películas, programas de televisión, radio, series, novelas, artículos
periodísticos, ensayos, cuentos, poemas,
pinturas, murales, canciones y más…
En este escrito
daré a conocer la relación de “Mkulo” otra de las
denominaciones que recibiera el líder sudafricano y de las menos conocidas,
cuyo significado es abuelo, con tres poemas en momentos claves de su vida, de
los cuales uno de ellos es de su autoría.
Mandela fue
condenado a cadena perpetua por el gobierno de su país, el prisionero No 46.664
estuvo en dos cárceles, primero en Robben Island,
posteriormente fue trasladado a Pollsmoor. Hubo un
poema titulado “Invictus” (invencible) de la autoría
del poeta inglés William Ernest Henley,
quien lo escribiera en 1875 y fuera publicado en 1888 que fue clave en la vida
de Mandela.
El autor
sufrió la amputación de una pierna y lo escribió como un canto a la vitalidad
por encima de las adversidades de la vida. Este poema acompañó a Mandela en una
hoja de papel durante su prisión de 27 años. Lo leyó o recitó a diario,
ayudándole éste a sobrellevar su encarcelamiento.
“INVICTUS”
Más allá de
la noche que me cubre
negra como el abismo insondable
doy gracias a los dioses que
pudieran existir por mi alma invicta.
En las
azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he
pestañeado.
sometido a los golpes del
destino
mi cabeza, está ensangrentada,
pero erguida.
Más allá de
este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará,
sin miedo.
No
importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la
sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
Y vaya que
fue invencible o indoblegable…Pasaron los años y Nelson Mandela el 10 de mayo
de 1994 es investido como Presidente de Sudáfrica (1994- 1999) el primero de
raza negra y electo democráticamente; la poesía estuvo presente en su discurso.
El poema pertenece a la autora estadounidense Marianne Williamson
y está incluido en su libro Regresando al amor.
¿QUIÉN ERES Tÿ PARA CREER QUE NO
ERES NADIE?
Nuestro
miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro
temor más profundo es que somos excesivamente poderosos.
Es nuestra
luz, y no nuestra oscuridad la que nos atemoriza.
Nos
preguntamos:
¿Quién soy
yo para ser brillante, magnífico, talentoso y fabuloso?
En realidad,
¿Quién eres para no serlo?
Infravalorándote
no ayudas al mundo
No hay nada
de instructivo en encogerse
para que otras personas no se
sientan inseguras
cerca de ti.
Esta
grandeza de espíritu no se encuentra
sólo en algunos de nosotros;
está en todos.
Y al
permitir que brille nuestra propia luz,
de forma tácita estamos dando a
los demás
permiso para hacer lo mismo.
Al
liberarnos de nuestro propio miedo,
automáticamente nuestra
presencia
libera a otros”.
Y esa
libertad por la que luchó Nelson Mandela a lo largo de toda su vida, la
encontramos reflejada en el siguiente poema de su autoría:
ERES HIJO
DE DIOS…
Nacimos para
poner de relieve la gloria de Dios
que se halla en nuestro
interior.
No sólo en
algunos de nosotros, en todos
y cada uno de nosotros.
Y al hacer
que brille la luz,
inconscientemente damos
permiso a otras personas
para hacer lo mismo.
Al ser
liberados de nuestro propio temor
nuestra presencia libera a
otros automáticamente.
Porque ser
libre no es solamente
desatarse las propias cadenas,
sino vivir
de una forma que respete y
mejore
la libertad de los demás.
Sin lugar a
dudas, la poesía ocupó un papel fundamental en momentos claves de la vida de
Nelson Mandela, a tal grado que “Mkulo”, se
transformó en poeta y escribió algunas como es el caso de
la que acaba de leer.
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