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No sé si fue
casualidad o la programaron dado que era el día del cumpleaños 95 de Mario
Benedetti, autor de la novela “La Tregua” en la que se basó la película del
mismo nombre que proyectaron en un canal de televisión mexicano. La película
actuada en los papeles principales de Emilio Santomé
y Laura Avellaneda (Gonzalo Vega y Adriana Fonseca) estrenada en 1976 me
pareció muy pobre. Filmada en Veracruz, puerto al que conozco, simulando ser
Montevideo, ciudad en que nací, me hizo incluso sentir cierta “incomodidad”. Si la
comparo con “La Tregua”, de Sergio Renán, estrenada
en 1974 y en la que entre otros monstruos de la actuación trabajan Héctor Alterio, Luis Brandoni, Ana María
Pichio, Norma Aleandro (que
años después recibiría el Óscar por la película “La historia oficial”, la
mexicana pierde por goleada, futbolísticamente hablando. Volviendo al tema del
Óscar, la película tuvo tal calidad que la Argentina fue nominada por primera
vez al premio de la Academia en la categoría de mejor filme extranjero por La
tregua. Ya que estoy
en mente con estos filmes basados en la novela, recuerdo que en una entrevista
que le hiciera Enzia Verduchi
al escritor uruguayo, publicada el sábado 6 de marzo del 2004 en el periódico
“El Independiente” de ciudad de México, al ser consultado por los personajes de
su obra, Benedetti dijo: Personajes
de Poemas en la Oficina, Montevideanos, La tregua, en realidad en todos mis
libros los personajes son montevideanos, aún los que pasan en el extranjero. Yo
soy un montevideano cien por ciento, montevideano de la clase media, o sea, que
tampoco me ocupo prácticamente nada de la clase alta y tampoco de los obreros
porque yo la que conozco es la clase media. Laura
Avellaneda- Es la versión deformada de
un personaje que era real. Lo mismo Santomé, fue un
personaje real. Lo conocí en una oficina en la que yo trabajaba como auxiliar,
él era mi jefe. Se llevaba bien conmigo y me acuerdo que un día le dije: “pero
fulano, lo veo hace unos días con una cara muy alegre, venga lo voy a convidar
a tomar un café, y en el café me confiesa: “lo que pasa es que tengo novia,
pero ¿sabe cuál es el problema? Que tiene la mitad de años que yo”. Le dije:
“bueno, pero qué tiene, usted la quiere, ella lo quiere”. Al poco tiempo de que se casaron, ella murió mucho
antes que él, como pasa en La tregua. Y hablando
de muerte física, el 14 de septiembre Mario Benedetti cumpliría 95 años si
viviera. Se realizaron varios actos en su Uruguay natal y en el mundo,
recordando al poeta, ensayista, crítico, novelista y periodista. Aunque él
siempre se definió como poeta: Cuando tengo
preocupaciones, miedos o una historia de amor, tengo la suerte de ser capaz de transformarlo en un poema. El acto
central en su amada Montevideo, a pesar de haber nacido en Paso de los Toros,
Departamento de Tacuarembó en 1920, fue en la sede de la Asociación General de
Autores del Uruguay. En el mismo
varios integrantes de fundación que lleva su nombre, creada con el objetivo de promover su obra,
recordaron a Mario. Uno de sus grandes amigos, el cantautor Daniel Viglietti, insistió en la necesidad de que la obra del
creador de clásicos como “La tregua” llegue a nuevas generaciones y que haya
“nuevas miradas” y “nuevos ojos” sobre la misma. “Y eso nos parece fundamental
en alguien como él que se caracterizó siempre por ser un optimista a toda
prueba. Alguna vez dijo que contra el optimismo no hay vacunas. Quizás
recordaba Daniel, aquellas letras de Mario: “De eso se
trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves. Que te enseñen a mirar con otros ojos”. O en su obra
Rincón de Haikus cuando nos regala: “Un
pesimista es un optimista bien informado” Lo dijo
claramente: Mi pesadilla es siempre el optimismo: me duermo débil,
sueño que soy fuerte, pero el futuro
aguarda. Es un abismo. No me lo digan cuando me despierte. El mismo
Daniel Viglietti, el día de su funeral en Montevideo,
19 de mayo del 2009 decía: “Mario, representaba una unidad dialéctica difícil
de encontrar”, por su valor tanto ético como estético, y afirmó que aunque
Benedetti no tuvo hijos, “deja una gran descendencia, porque escribió 80
libros, y dedicó su vida a denunciar la injusticia”. Escribió
alguna vez Mario Benedetti: “Si habito
en tú memoria no estaré solo”. Sin dudas
habitas en mi memoria y en este cumpleaños te obsequio un poema de mi autoría a
esa hermosa ciudad que ambos amamos. MONTEVIDEO
“Montevideo es mi ciudad, fui allí para vivir con 4 años, y cuando estoy fuera, siento nostalgia”.
Mario Benedetti Montevideo, vistes tú cuerpo de siglos, silenciosa y gris. Ciudad
oxidada el pasado es polvo. En tus
muros, el pueblo hace poesía. Anónimas
angustias de desplazan, miradas distraídas y lejanas, la memoria germinando recuperando historias que nos
pertenecen. Perpetua tristeza. Puerto y
tango llorón. |
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