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En el mundo
actual hay una nueva clase de despotismo; un poder absoluto que rige a la
sociedad y hace que muchos de sus ciudadanos piensen lo mismo, tengan los
mismos hábitos y busquen el entretenimiento, el sexo, ganar dinero…sin tener
una mayor aspiración en la vida. Un sistema
que te corta la libertad dice el filósofo holandés Rob Riemen quien estuvo de visita en México a impartir
conferencias. Recuerdo que en una entrevista en el 2001 con la que obtuviera
Adriana Malvido el Premio Nacional de Periodismo, este LE dijo de su reciente
paso por México: “un país fascinante que me han dado la oportunidad de asomarme
a su lado oscuro”. Es fundador
del Nexus Institut que se
encuentra en Tilburg, Holanda que es sin duda el más
serio y activo Think Tank
de Europa. Además, acaba de presentar su último libro titulado: Nobleza de
espíritu, prologado por George Steiner. Cuando fue
interrogado por la prensa sobre ¿Cuál es el mayor problema de la democracia de
hoy? Definió democracia: “Como Abraham Lincoln decía, la democracia es el
gobierno de la gente para la gente por la gente, donde todos los ciudadanos
aceptan la responsabilidad de cuidar a la propia sociedad. Pero, considera que
hoy hay otra idea, la democracia de masas que no es sobre un mundo con
justicia, con verdad y compasión. Tiene
individuos que sólo se guían por su instinto animal, por la codicia, buscan
acumular dinero y sembrar el miedo. “Ya hay que tener miedo de esas personas
que son como alliens”. En la democracia sostiene, la
gente está educada y puede hacer sus propios juicios, usa la inteligencia y
dialoga, porque son individuos diferentes y tienen diferentes intereses. “Así,
generan debates y sus argumentos van encaminados a un interés en común”. Y en las masas explica el holandés, la
política no es para toda la sociedad. “Sólo es para la clase política, la cual
atiende primero sus intereses y después a los demás. No tiene argumentos
decentes, sólo son slogans, publicidad y propaganda por los medios de
comunicación, para manipular a la gente lo que más se pueda. En la
democracia hay educación para todos y en la de masas la idea de educación es
solamente un negocio, que satisface los fines lucrativos, añade: “Porque en la
democracia se cuida y protege la dignidad humana, en la otra, la dignidad no es
importante. El filósofo trae a su mente a su colega español, José Ortega y
Gasset quien en la década de los treinta del siglo pasado, escribió el libro,
hoy clásico, “La rebelión de las masas”, donde muestra lo que es una democracia
de las masas y donde explica que el hombre masa es alguien que no está
interesado en ideales y valores ni en la civilización, en vivir valores
espirituales, ser bien educado, tener un pensamiento racional. Amplía el argumento al recordar el libro de
Alexis de Tocqueville. Quien dijo que todas las democracias tienden a ser de
las masas, eso es inherente. De ahí que Rob Riemen considera que hoy la gente piensa que las cosas más
importantes deben ser prácticas, útiles, como el dinero y la ciencia, la
literatura y la filosofía no son vitales. En el siglo
XVII dice el filósofo, las monarquías aplicaron el despotismo y ya sabemos lo
que ocurrió. Hoy en día existe un nuevo tipo de despotismo que produce una
sociedad donde muchos son lo mismo, no iguales y piensan lo mismo. Tienen los
mismos hábitos y no están interesados en una mayor aspiración en la vida, como
tener más conciencia para salir de esta dinámica de hacer lo mismo. Ahora, la
gente simplemente es feliz en esa cotidianeidad: tener comida, buscar sexo y
entretenimiento. Es una vida que está regida por un poder absoluto que se hace
cargo de la sociedad, y mientras los ciudadanos están felices, todo está bien.
Y este sistema no es acerca de la libertad, sino para darte algo que dicen es
una vida confortable, para que te adaptes y no estés fuera del sistema. Sobre el
caso del candidato Donald Trump, considera que en la
mayor democracia del mundo, entre comillas, que es Estados Unidos, en el
Partido Republicano con Donald Trump, quien es lo
opuesto a Lincoln o a Franklin D. Roosevelt, puntea las preferencias
electorales. “El vende al pueblo americano ilusiones, enuncia motivos y da
soluciones falsas, pero las personas le creen porque no están informados y
porque él no es político. Lo anterior
sucede porque el pueblo americano empezó a odiar a sus políticos y tiene razón.
Sabe perfectamente que la clase política sólo está interesada en sí misma, sabe
que son profesionales para hablar y convencer”. Esto tiene que ver sostiene el
filósofo con una democracia de masas. “Los políticos, los gobiernos y parlamentos
dicen que van a hacer grandes planes, pero es mentira porque no se trata de
promesas, sino de proteger la dignidad humana y cuando un político reduce a la
gente a un simple consumidor, es lo que conocemos como una nueva forma de ser
esclavos y eso es peligroso. Por eso
necesitamos más fuerzas críticas en Estados Unidos, Europa y el mundo para que
expliquen a las personas que esta esclavitud es peligrosa, porque está en
riesgo la libertad del hombre. “No sólo se pierde la libertad de hablar, de
decir lo que piensas, estamos gravemente entrando en una sociedad donde la
gente ha dejado de pensar”. Para el
filósofo holandés la forma más elevada del lenguaje es la poesía, como la forma
más elevada de la vida es el amor. Insiste en la relevancia de la mirada y el
lenguaje práctico en la vida humana. Su
preocupación por la lectura de largo aliento, del libro impreso y de la
capacidad humana para concentrarse y leer el mundo a profundidad y en silencio.
Es la imaginación poética, la única que nos dará una idea de la existencia y
necesitamos silencio para saber lo que el poema, la pintura o la música tienen
que decirnos. |
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