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El poeta y
político comunista chileno Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura 1971,
cuenta en sus memorias su encuentro con Ernesto Guevara en La Habana: “El Che
llevaba botas, uniforme de campaña y pistolas a la cintura. Su indumentaria
desentonaba con el ambiente bancario de la oficina. El Che era
moreno, pausado al hablar, con indudable acento argentino. Era un hombre para
conversar con él despacio, en la pampa, entre mate y mate. Sus frases eran cortas
y remataban en una sonrisa, como si dejara en el aire el comentario. Me halagó lo
que me dijo de mi libro Canto General. Acostumbraba leerlo por la noche a sus
guerrilleros, en la Sierra Maestra (durante la Revolución Cubana de 1956-
1958). Ahora, ya pasados los años, me estremezco al pensar que sus versos
también le acompañaron en su muerte. Por Régis Debray supe que en las
montañas de Bolivia guardó hasta el último momento en su mochila sólo dos
libros: un texto de aritmética y mi Canto General. Algo me dijo
el Che aquella noche que me desoriento bastante pero que tal vez explica en
parte su destino (…). Él dijo
súbitamente: La guerra…La guerra… Siempre estamos contra la guerra, pero cuando
la hemos hecho no podemos vivir sin la guerra. En todo instante queremos volver
a ella. Reflexionaba
en voz alta y para mí. Yo lo escuché con sincero estupor. Para mí la guerra es
una amenaza y no un destino”. |
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