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Murió hace
unos días en Paris, el semiólogo, escritor e historiador, de origen búlgaro, Tzvetan Todorov. Nació en 1939 en
Sofía, en el 2008 recibiría el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias
Sociales. Fue profesor de la École de Hautes Études, de París, de
las universidades de Harvard, Yale y
Berkeley entre otras y director del Centro de Investigaciones sobre las Artes y
el Lenguaje.
Cada uno de
sus libros, significaba una oportunidad para profundizar en el conocimiento ya
sea de la literatura o la historia y de los problemas y retos a los que se
enfrentan las sociedades contemporáneas.
En la
trilogía: Los enemigos de la democracia, El miedo a los bárbaros y La tentación
totalitaria, advertía Todorov sobre las dificultades
para la convivencia en las sociedades multiculturales, y analizaba en
profundidad los peligros que amenazan a los sistemas democráticos en tres
manifestaciones concretas: el populismo, el mesianismo y el ultraliberalismo.
Advertía
también el escritor sobre el poder de los medios de comunicación masiva que
anteponen su impacto mediático a sus responsabilidades informativas.
Según Todorov todos los totalitarismos prometen convertir a los
hombres en artistas, liberarlos de las cargas de la vida y desplazar su
atención hacia la creación. Aunque sobre los poetas sentenciaba: “El poeta
fracasa inevitablemente en todas las otras vías de realización: habituado,
acostumbrado (por él mismo) con el absoluto, exige de la vida lo que ésta le
pueda dar”.
Sobre la
creación y el ser humano consideraba que para unos serán las máquinas las que
se encargarán de abolir las fronteras entre el arte y la industria, liberando
al hombre de los trabajos pesados.
Para otros
el arte y la cultura ya no serán placer de unos pocos sino la felicidad y la
vida de las masas. Para Todorov fueron las
vanguardias artísticas que florecieron durante el periodo entre las dos guerras
mundiales las que crearon inconscientemente el germen de los totalitarismos, haciendo
perder también el sentido de la vida que el semiólogo encuentra en la
literatura:
“A veces los
escritores, y también los críticos y los profesores, olvidan que la gran
vocación de la literatura es hacer sentido de nuestra vida, y la encierran en
un ejercicio estéril, puramente formal”.
Los
totalitarismos, movimientos revolucionarios en Europa nacen en Italia, Alemania
y Rusia, tres países que serán testigos del desarrollo de las principales
vanguardias artísticas. El Futurismo en Italia, el Constructivismo en Rusia y
la Nueva Objetividad en Alemania fueron los movimientos artísticos que
prestaron su apoyo y dieron impulso a los movimientos revolucionarios que
nacieron en estos países, de los que en pocos años serían sus víctimas.
Con respecto
a la literatura Todorov externa: “Si hoy me pregunto
por qué amo la Literatura, la respuesta que me viene a la cabeza de forma
espontánea es: porque me ayuda a vivir. Ya no le pido tanto como en la
adolescencia, que me ahorre las heridas que podría sufrir en mis encuentros con
personas reales; más que excluir las experiencias vividas, me hace descubrir
mundos que se sitúan en continuidad con ellas y me permiten entenderlas mejor.
Más densa y más elocuente que la vida cotidiana pero no radicalmente diferente,
la Literatura amplía nuestro universo, nos invita a imaginar otras maneras de
concebirlo y organizarlo”.
En el 2010 Tzvetan Todorov visita la
República Argentina y fue invitado al Parque de la Memoria. En un artículo que
publicó posterior a ese viaje escribía: “La historia nos ayuda a salir de la
ilusión maniquea en la que a menudo nos encierra la memoria: la división de la
humanidad en dos compartimentos estancos, buenos y malos, víctimas y verdugos
inocentes y culpables. Si no conseguimos acceder a la Historia, ¿Cómo podría verse coronado por el éxito el llamamiento al
¿Nunca más!
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