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La migraci�n
de rusos a la Rep�blica Oriental del Uruguay tiene m�s de 100 a�os. Ese pa�s conosure�o, ba�ado por las aguas del R�o de la Plata y el
Oc�ano Atl�ntico fue en el puerto de su capital, la hermosa Montevideo, destino
de corrientes migratorias que arribaron a fines del siglo XIX e inicios del XX,
en su mayor�a provenientes de Europa.
Durante las
presidencias de Jos� Batlle y Ord��ez (1903- 1907 y 1911- 1915) se promovi� la
llegada de campesinos procedentes del Viejo Continente para trabajar la tierra
uruguaya, posteriormente funcion� un proyecto integrador de las identidades
culturales de los inmigrantes con el objetivo de construir una sociedad nacional.
La raz�n de
la llegada de los migrantes rusos al Uruguay ser� religiosa. El cristianismo
ortodoxo de Rusia que era muy s�lido y no mostraba ni un �pice de tolerancia
hacia otras expresiones religiosas llev� a Basilio Lubkov,
l�der de la secta denominada �Nueva Israel�, escindida de la Iglesia ortodoxa a
buscar nuevos horizontes fuera de las tierras del Zar Nicol�s II.
Durante su
estancia en los Estados Unidos, Basilio Lubkov, se
encuentra con el C�nsul de Uruguay, Jos� Richiling,
qui�n es seducido por la idea de radicar campesinos rusos en territorio
Oriental. Con el visto bueno del Gobierno uruguayo, Lubkov
arribar� acompa�ado por 300 familias, siendo el forjador de la inmigraci�n rusa
en Uruguay.
El arribo
fue durante la segunda presidencia de Batlle y Ordo�ez. El 27 de julio de 1913
fundan San Javier a orillas del R�o Uruguay en el Departamento de R�o Negro, a
d�nde fueron trasladados por dos barcos de la Armada uruguaya.
Los inicios
no fueron dulces, como el Kwas, exquisito vino de miel que producen, seg�n el
servicio estatal de noticias ruso Sputnik News, los criollos, se re�an de su apariencia y
costumbres. Sara Subbotin, cuyos ancestros llegaron a
Uruguay con las primeras olas de migraci�n recuerda: �Los ni�os uruguayos me
arrojaban piedras porque no estaban acostumbrados a ver menores de edad rubios
y con ojos azules�.
El escritor
uruguayo Fern�n Silva Vald�s (Montevideo 1887- 1975), es el poeta oriental m�s
representativo de la llamada corriente nativista que en 1920 pretend�a un retorno
a los motivos nacionales, invocando un criollismo y una imaginer�a gauchesca,
aunado a tem�ticas campesinas.
En su obra
�Poema nativos� (1925) incluir� el poema �Rusa campesina�. En ese libro recoge
como componente de la sociedad criolla la incorporaci�n del �forastero� de
origen europeo, llamado a permanecer y a integrarse en esa sociedad, a la cual
terminar�a confiriendo sus caracteres predominantes.
En �Rusa
campesina� podemos notar esa integraci�n a trav�s de m�ltiples met�foras y
halagos que usa el poeta para esa Matrioshka de carne
y hueso.
RUSA
CAMPESINA
Rusa
que
encuentro tarde a tarde
parada en la tranquera
enviando
al horizonte sus
miradas tranquilas.
(Tu traje
con guardas de colores
poniendo
en el paisaje tan
hermoso matiz,
m�s
que ruso parece
incaico
o calchaqu�).
T� eres m�s
criolla que las mismas criollas,
porque
tienen tus ojos el verde de
los montes,
porque
tiene tu pelo
el
rojo dorado de nuestros
soles,
y
el color del copete
del
cardenal, tus labios,
y
el color de la leche tambera
tus
brazos.
Rusa
campesina
,
t�
eres m�s criolla
que
las criollas mismas,
porque
tus formas tienen la dulzura
de
las lomas de mi tierra
nativa.
Pero me
asomo a ti y eres otra cosa:
tu
gracias es extranjera,
es
diferente;
y
digo: �bienvenida sea la
tierra
que
te env�o de regalo como
muestra
de
un perfume distinto,
de
una flor nueva!
Campesina:
yo
no s� qu� tienes
de
lozana y fresquita
que
aunque est� entrando el sol
al
saludar dan ganas de decir
�buenos d�as�.
Rusa:
en
homenaje a ti
quiero
hacer algo hermoso:
ma�ana
en el rodeo
voy
a enlazar un toro,
con
mi lazo entrerriano
largo
de quince rollos. |
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