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A los 61
años, víctima de cáncer de hígado
falleció en el hospital universitario de Shenyang (noreste de China) el
extraordinario poeta e intelectual chino Liu Xiabo. Desde hacía unas semanas se
encontraba en arresto domiciliario por “razones humanitarias”, como parte de la
condena de 11 años que el régimen chino le sentenció por “subversión”. Liu
Xiabo fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en el 2010, el que no pudo
recoger por encontrarse en prisión.
“Espero que
yo sea la última víctima de la inquisición literaria de China; espero que nadie
sea encarcelado por sus palabras en el futuro”.
Liu estudio
literatura china en la prestigiosa Universidad Normal de Pekín, una de las más
importantes del país. Posteriormente se transformaría en profesor de la misma.
En la década de los 80, en la etapa que se denominó la primavera intelectual de
China, pasó a ser uno de los intelectuales más destacados en el gigante
asiático. Su trayectoria fue reconocida
en Occidente donde fue invitado en varias ocasiones a dar conferencias y cursos
en importantes universidades europeas y estadounidenses.
El poeta
participó activamente de la revuelta en la Plaza de Tiananmen. Liu Xiabao ha
muerto, nos quedan sus palabras. Quiero compartir el poema que escribiera en el
15º Aniversario de la masacre en la Plaza de Tiananmen:
QUINCE AÑOS DE
OSCURIDAD
Al amanecer en casa, Beijing
cuatro de junio de 2004.
Quince años de la masacre de
Tiananmen.
Hace quince años
una masacre sucedió en el amanecer
morí y nací de nuevo
han pasado quince
bayonetas pintadas de rojo al amanecer
rojo aún cuchillo entre los ojos
quince han pasado
aún tengo pesadillas por esas almas idas
las miro bañadas en sangre
escribo cada trazo cada línea
en ellos emana la tinta
han pasado quince
dentro de lo oscuro libertad perdida
espero que las manecillas del
reloj marquen el amanecer del año quince
esta noche, en esta ciudad sin templo
espero que miren mis ojos a las almas
muertas,
que conviertan mi mirada observante en el
fuego
de una vela y no en el dinero espiritual
para los ancestros
y no en la flama sacrificial que ilumina
la noche oscura
sino la desnudez de la memoria
es como un hueso que no decaerá
hace quince años
las tropas de la ley marcial tomaron la
plaza
los militares dieron una y otra vez la
orden, una transmisión continua de
disparos
y de sangrientas
noticias unas horas frente
a las multitudes que gritaban
y luego en un parpadeo la luz extinguida
la gente se desperdigó como las balas
dejando solo ausencia tras ellos
entre las tiendas de campaña frente al
Monumento
me uní a los estudiantes y a los residentes
locales
muchas balas sonaron
balas pegaron en el Monumento
chispas rebotando del mármol
en una rapidez angustiada
partí en dos un rifle automático
aunque no puedo quebrar el silencio de
esta noche
mirando un destino impredecible
observo atontado a la oscuridad
incapaz de discernir si ese abismo
es infierno o paraíso
han pasado quince años
masacre inesperada sofocándome
prisiones inesperadas que me han
endurecido
me he vuelto piedra
inmóvil ante los temores políticos
mi expresión endurecida, helada,
no cambia
de la sangre derramada al horror de la
vigilancia
lo oscuro de esa noche
todavía se mueven muy lento
después de la redada unas esposas
después de las esposas la prisión
después de la prisión los policías
vigilando mi puerta
una sombra personal
que interroga a nuestros amigos
los teléfonos intervenidos
el correo vetado
cortadas las formas de comunicación
dejen que me convierta en ciego sordomudo
que en la noche oscura
resiste el silencio
las paredes de mi celda confinarán mi
cuerpo
las paredes de mi celda no atarán mi alma
quince han pasado
el régimen asesino
hace que uno desespere
una nación que tolera al régimen y olvida
a sus muertos
hace que uno desespere más
un sobreviviente de la masacre incapaz de
pedir justicia
hace que aún más desespere
pero en esa desesperación
recordar los espíritus que se fueron
es la única esperanza que queda.
Dejen que la oscuridad se convierta en
piedra
y se hunda en la maleza de mis recuerdos.
¡Hasta el próximo encuentro…!
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