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Ida
Vitale, Montevideo (2 de noviembre, 1923), poetisa
excepcional, pasó a ser la primera mujer uruguaya en recibir el denominado
Nobel de las letras en español, el Premio Cervantes de Literatura. En una
mañana primaveral de la capital uruguaya, sonó el teléfono de su departamento,
y al recibir la noticia del Ministro de Cultura español, José Guirao; Ida replicó: “Los españoles están igual de locos
que en la época de la conquista”.
El
secretario de Estado español le comunicó el núcleo del Acta del Jurado: “El
premio reconoce una trayectoria poética, intelectual, crítica, traductora de
primer orden”. También el premio, “valora su lenguaje uno de los más
reconocidos en español”. Guirao considera que pese a
su edad “no hay dudas que lo recogerá. Es una mujer que responde como pocas a
su apellido”.
Vitale
miembro de la Generación del 45 uruguaya con escritores como Mario Benedetti,
Idea Vilariño, Angel Rama y Juan Carlos Onetti, quien en 1980 obtuviera también el Cervantes; es
representante de la poesía existencialista, y tiene una obra cuya característica
son los poemas cortos.
A
sus jóvenes 95 años, y disculpen la frase hecha, Ida es un ejemplo de vida; en
unos días estará en México, específicamente en Guadalajara para recibir el
premio de la Feria Internacional del Libro en Lenguas Romances, que se realiza
en esa ciudad, siendo la más importante de América Latina. En su momento al
recibir la noticia dijo: “Casi todo lo bueno me viene de México”. Poetisa,
traductora, docente, son las actividades que destacan en una vida tan prolífica
y golpeada por el exilio. México en 1974 fue su destino que se extendería por
12 años, huyendo de la dictadura cívico- militar que se estableció en el país conosureño.
Como
gratitud a lo vivido en tierras aztecas, Vitale
escribió Shakespeare Palace: “Ojalá México siga siendo, como hasta ahora, un
refugio para los que andan un poco perdidos por el mundo”. Palabras que hoy
cobran gran vigencia cuando caravanas de centroamericanos, en su mayoría
hondureños, cruzan este país con el objetivo de llegar a los Estados Unidos, y
reciben en su travesía la solidaridad del pueblo y autoridades mexicanas.
Vitale
gran amiga y discípula de Octavio Paz, formó parte del Consejo Asesor de la
revista Vuelta. Fue docente en el Colegio de México, traductora para el Fondo
de Cultura Económica. Ida está eternamente agradecida con México. Del Premio
Nobel de Literatura 1990 dijo en una entrevista a El Universal en el 2015: “Era
admirable su capacidad de trabajo, de estar siempre presente en temas desde muy
amplios e importantes a otros pequeños, pero que los respetaba igual. Actuaba
con mucho sentido de la solidaridad y se rodeó de un equipo joven”.
El
fallecimiento de su esposo Enrique Fierro (1941- 2016), escritor y poeta
uruguayo, hizo que un libro que estaba escribiendo debido a que “tiene que cumplir
con México”, quedara suspendido. Es mi gratitud a México. Me vienen todos los
nombres de mis amigos en 11 años. No tengo gratitud con otro país del mundo más
que con México.
Posteriormente
en 1984 regresará a Uruguay, en su momento declaró: “Dejamos México (con
Fierro) cuando acá volvía la democracia y creíamos que era nuestra obligación
volver”. Entre otras labores editoriales, se hará cargo de la página cultural
del Semanario Jaque, en el que escribía la histórica Contratapa, Manuel Flores
Mora “Maneco” y pertenecía a su hijo, Manuel Flores Silva.
Me
recuerdo como estudiante de Periodismo aplicado a los Medios de Comunicación en
Montevideo en esa época y cada viernes era cita obligada la compra de dicho
semanario. En 1989 se fue nuevamente al exilio, esta vez a los Estados Unidos a
Austin (Texas), hasta el fallecimiento de su esposo en el 2016, cuando retornó
a Montevideo.
Para
Ida, pese a las dificultades por las que atraviesa el mundo hoy; las prisas, el
poder o el protagonismo mortal del dinero, la poesía perdurará y se leerá hoy y
siempre”. El anterior galardonado con el Premio Cervantes, el escritor nicaragüense
Sergio Ramírez, consideró que el premio es justo con Uruguay, un país de gran
tradición y calidad en la poesía femenina.
Siempre
se ha dicho impresionada por ese misterio que es la poesía: “No tengo nada
claro como viene ese relámpago, sobre todo el primer verso es mágico, porque
los demás vienen arrastrados”.
Va
un poema de mi autoría a esta extraordinaria poetisa ha sido inspiración para generaciones
de escritores/as orientales entre lo que me encuentro:
POESÍA IDA
No
todos los poemas están escritos
para que se entiendan.
Ida Vitale
Chamuyas de poesía con
la luna del Sur,
mientras
te acaricia una brisa celeste
anunciando
un nuevo amanecer.
Se han consumido las
velas,
y
en tú entorno, flotan palabras sueltas
rodeadas de
silencio.
Como un rítmico carrusel
caerán
en tu regazo
y
con tú pluma horadas la piedra
como
el agua
y
harás un poema piedra.
Islote, sutil,
sensual.
Un poema
indefinible,
inerme,
inabarcable,
que
conmueve, hace temblar,
quiebra
soledades y da esperanza.
Mientras crepita la
marea
en
la Rambla montevideana,
el
Río de la Plata trae aromas
de
tierras lejanas,
que
flotan en el último hálito del exilio.
Poesía marcada por
la distancia,
letras
parpadean perturbadas
Las nubes giran con
lentitud.
Hay niebla en los
ojos,
brumas
de nostalgia,
El poema Ida
como
una quilla
hiende
el mar
y
se pregunta.
¿A cuántos versos de
distancia estoy?
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