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Emir Rodríguez Monegal, nace el 28 de julio
de 1921 en la Ciudad de Melo, capital del Departamento de Cerro Largo, en la
frontera de Uruguay con Brasil y fallece el 14 de noviembre de 1985 en New
Haven, Connecticut, Estados Unidos.
Fue docente en el Instituto de Profesores Artigas (IPA) de Uruguay
y del Departamento de Literatura de la Universidad de Yale (EE.UU). Recibió
invitaciones como Profesor visitante de las siguientes universidades: Colegio
de México (1965); Universidad de Cambridge (1968); Universidad de Yale (1968);
Universidad de Liverpool (1969); Universidad Federal de Río de Janeiro (1975);
Universidad de San Pablo (1976); Pontificia Universidad Católica de San Pablo
(1976), Universidad de Pittsburg- Pennsylvania (1982).
Sobre el crítico literario, ensayista y articulista, el escritor
mexicano Fernando Zertuche Muñoz escribió: “Rodríguez Monegal
representó el intelectual latinoamericano inteligente, erudito, que abandona
contingencias de su país y posiciones vanguardistas, políticas y literarias,
para entregar su cosecha en aulas del primer mundo. Su obra es valiosa
perspicaz y aleccionadora”.
Autor de múltiples ensayos sobre la temática de literatura
iberoamericana. Una de sus intenciones fue la búsqueda de la reflexión sobre
los principios, procedimientos y objetivos de la función crítica y formularla
con la mayor claridad y exactitud. Su apasionamiento en el trabajo literario,
la universalidad de su amena erudición, la independencia y precisión de sus
criterios, el lúcido rigor de sus indagaciones y la ponderada ironía de sus
juicios, contribuyeron en forma decisiva, a definir y orientar el rumbo de los
lectores literarios en el Uruguay y en América.
Algunas de sus obras más destacadas: Acevedo Díaz y Florencio
Sánchez: un ilustre desencuentro; América- Utopía: García Calderón, el discípulo
favorito de Rodó; El caso Herrera y Reissig:
reflexiones sobre la poesía modernista y la crítica; Esperando a Florencio
(Florencio Sánchez); La generación del 900: la invención de Bioy Casares; Notas
sobre el boom: los maestros de la nueva novela; Rodó y algunos coetáneos; Sexo
y poesía en el 900 uruguayo; Los extraños destinos de Roberta y Delmira: ensayo; La novela latinoamericana.
Entre los medios para los que escribió gran número de
colaboraciones y ocupó cargos de dirección, destacan: Semanario Marcha
(Uruguay); La revista Sur (Argentina); Plural, Vuelta y la Revista de la
Universidad de México (México); Eco (Colombia), Mundo Nuevo (Francia); Diario
El País y Semanario Jaque (Uruguay); Revista de Occidente y Cuadernos
Hispanoamericanos (España); Books Abroard
y Revista Iberoamericana, Diacritics y Daedalus (Estados Unidos).
Fue el padre de la expresión “Generación del 45”, un especial
movimiento literario, aunque también hubo músicos y pintores, que surgieron
entre los años 1945- 1950. Quienes lo integraron fueron parte de un fenómeno
social, político y cultural que marcará la identidad contemporánea uruguaya.
Emir Rodríguez Monegal argumentó que ese
mismo año (1945), había finalizado la 2ª Guerra Mundial y se había iniciado la
era atómica. En materia literaria la integraron: Amanda Berenguer; Inés Silva
Vila; Idea Vilariño, Ida Vitale; Juan Carlos Onetti, Felisberto Hernández;
Mario Benedetti, Manuel Flores Mora; Mario Arregui, Líber Falco; Carlos Maggi y Carlos Real de Azúa.
La investigadora uruguaya Ana Inés Larre
Borges lo describe como: “El árbitro de la literatura uruguaya” de esa época.
John P Dwyer en el libro Emir Rodríguez Monegal- Actor y Antagonista afirma: “En los 17 años que
transcurrieron desde el año 1968 cuando llegó, hasta su muerte en 1985, él fue
el autor, actor y antagonista más activo, productivo y eficaz en el proceso de
descubrimiento y de la divulgación de la Literatura Latinoamericana en los
Estados Unidos”.
Una aportación extraordinaria para la literatura mundial, es el
trabajo que hizo sobre su amigo, el escritor argentino Jorge Luis Borges, obras
como: Borges par lui meme (1970); Borges hacia una lectura poética (1976);
Borges por él mismo (1979); y la cumbre Jorge Luis Borges: A literary biography (1978).
El 22 de octubre de 1985, esto es parte de lo que comentaba Jorge
Luis Borges, sobre la biografía que le había dicho Emir que quería escribir de
él: “En los Estados Unidos, no sé si en Yale o Columbia, Emir me dijo que él
pensaba escribir una biografía, fantástica, mía, es decir, no una biografía de
lo que había ocurrido sino de lo que pudo haber ocurrido”.
“Y yo le dije que él podría hacerlo, mejor que yo, ya que se había
pasado buena parte de su vida estudiándome, no sé por qué, a mí me parece una
perversión, una manera notoria de perder el tiempo, en todo caso. Bueno, en
fin. Él, sin duda, conocía lo que se ha dado en llamar mi obra, yo lo digo
entre comillas, porque yo no tengo obra, solo unos cuantos borradores que se
han publicado”.
“Él se ha pasado la vida estudiándolos, leyéndolos, releyéndolos,
analizándolos, inventándoles méritos que ciertamente no existen y conoce todas
las fechas de mi vida. Yo solo conozco la fecha 1899 pero tampoco la recuerdo
ya que nadie puede recordar el momento de su nacimiento, aunque según los
psiquiatras, el recuerdo incluye también la vida prenatal lo cual me parece
excesivo”.
“Bueno, yo le dije que podría hacerlo muy bien, dicen que lo ha
hecho admirablemente. Yo no leí ese libro porque es incómodo leer un libro
sobre uno, del mismo modo que es incómodo oír hablar de uno. De modo que en
esta casa no hay un solo libro mío, ni tampoco un libro sobre mí, salvo uno que
es del todo inofensivo porque fue publicado en Japón y fue escrito en cayis en los ideogramas chinos”.
“De modo que yo no conozco ese libro y los que lo han leído afirman
que es excelente, y tiene que ser excelente ya que se refiere no a mí,
relativamente, pobre vida actual, sino a una vida imaginaria que tiene que ser
mucho más rica; de modo que yo le agradezco a Emir ese libro, y, además, puedo
hablar no sólo como estudioso y como escritor, sino como algo mucho más
importante como amigo. Yo creo que la amistad es realmente una de las pasiones
de nuestros países”.
En una de las múltiples entrevistas que le hiciera Emir a Borges
para la realización del libro: “Borges, una biografía literaria”, lo acompañó
hasta la puerta de su apartamento en Buenos Aires; y le dijo que no quería
dejar pasar una anécdota referida al Uruguay.
Le solicitó que no se olvidara: de “aquel pequeño arroyo del Paso
Molino”; en Montevideo. Le prometí no olvidarlo y no lo olvidé”, escribió en el
libro Emir Rodríguez Monegal. Quién esto escribí,
vivió unos año de su adolescencia en ese barrio Montevideano de Paso Molino,
calle Carlos de la Vega, y recuerda también con afecto el arroyo a que se
refería Jorge Luis Borges.
El Ministerio de Educación y Cultura (MEC) de la República Oriental
del Uruguay, lanzó la campaña denominada “La pluma y la espada”, celebrando el
centenario del nacimiento de Emir Rodríguez Monegal,
se realizarán una serie de eventos a nivel nacional e internacional.
Carlos Real de Azúa (Montevideo
1916-1977) uno de los integrantes de la “Generación del 45”; profesor de literatura, crítico literario,
historiador y ensayista; considerado en esa época el más destacado iniciador de
la ciencia política en Uruguay, escribió sobre Emir Rodríguez Monegal:
“Los resentimientos e intolerancias de algunos intelectuales
hostiles, la “saña de los mediocres”, más el golpe de estado de 1973 y las
persecuciones perpetradas por la dictadura militar de aquellos años, le
impidieron regresar al Uruguay, hasta 1985, cuando volvió para celebrar el
restablecimiento de la democracia. Pese a la gravedad del mal que lo aquejaba,
regresó a Montevideo; volvió a New Haven para morir en el hospital de Yale el
14 de noviembre de 1985: “De alegría de haber podido volver a Montevideo”,
según le dijera un amigo pocos días antes.
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