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La poeta, ensayista y traductora de 98 años (Montevideo, 2 de
noviembre de 1923
), recibió
en su natal Uruguay, en el
hermoso Palacio Taranco de la capital, el Premio
Nacional a la Labor Intelectual que
otorga el Ministerio de Educación y Cultura (MEC); para quien haya destacado
por su excelencia, creatividad y contribución a la cultura nacional en
cualquiera de sus disciplinas.
Con su característica humildad y bonhomía, Ida agradeció a las
autoridades de cultura y a los 16 miembros del tribunal por el reconocimiento y
externó: “Hubo gente que mereciéndolo no llegó a recibir este honor que yo
siento inmerecido”. El galardón se otorga cada tres años y premia a las figuras
más destacadas de la cultura del país rioplatense.
El Ministro de Educación y Cultura Pablo
da Silveira dijo: “Hoy estamos haciendo un poco de justicia. Ida no había
ganado el mayor premio intelectual del país. Nos la estábamos perdiendo”. Para
Ida: “Ningún sobresalto mayor que el de recibir un premio por algo que nos
consta, resulta siempre menor, o menos logrado, que como lo hubiéramos querido”.
La poetisa, compartió con el auditorio: “Sabemos la medida de lo
que pretendamos o pretendíamos y sabemos la medida de lo que finalmente
resulta, y la fin sabemos que es más seguro que la
vida no nos alcance para llegar a ese fin que nos prometíamos. Aunque sin dejar
de verlo como un imposible, uno sabe que no da nunca la medida de lo que la
generosidad de la gente espera”.
Para culminar el evento y a manera de agradecimiento, la escritora
eligió al azar dos de sus poemas, Invernadero y A toro pasado:
INVERNADERO
La primera emoción
fue el olor de la tierra
mojada, oscura y fría
en un mundo vidriado.
En sus tiestos, las plantas
desconocidas, nuevas,
me miraron de pronto
como seres benignos
que pedían respeto
dándome su cariño.
Voy por un nuevo reino
donde un zarcillo avanza
y se prende en mi mano,
y todo es muy distinto
y es fragante el helecho.
Pero es hosco este abuelo.
A TORO PASADO
Ahora es ayer, cuando te imaginabas
contra la gala real del cielo abierto,
en calma. Ahora sí, ya has llegado
al mercado del inútil saber.
Inesperados ámbares rezagan
un fósil de otro tiempo, llegan sueños,
recuerdos analgésicos, sensatos,
pero sólo algo como algas queda
escurriendo de manos que ignoraron
siempre el arte de asir el bien que huye.
Abrumado lo que se creyó a salvo,
sin fe ya esperas lo poco que resta.
Tengamos presente que la poetisa Ida Vitale
es la oriental, con mayor reconocimiento a nivel internacional y ha obtenido
algunos de los premios más importantes por su labor intelectual. Ha sido la
primera escritora uruguaya que obtuviera el Premio Cervantes de Literatura, en
el 2018, el
mayor reconocimiento de la literatura en castellano. Me despido con una frase
de Ida sobre poesía:
“La poesía es la intimidad que coincide con la
intimidad de otros”.
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