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En medio de la
oscuridad de una noche lluviosa, un ligero ruido me despertó y me senté en la
cama; me froté los ojos y busqué mis lentes sobre la mesita de noche mientras
mis pupilas se acostumbraban y vi a mi abuelita parada al pie de mi cama. - Buenas
noches abuelita, ¿qué haces a esta hora aquí y lloviendo? Le pregunté sin
pensar en lo ilógico de la situación, yal vez aún estaba medio dormido. - Mi
querido nieto, pasaba por acá cerca y se me ocurrió pasar a saludarlo – me dijo
y se marchó. Al día siguiente me
despertaron con la noticia de que la abuelita había fallecido la noche anterior
en la clínica donde estaba internada en estado de coma, desde un mes antes. |
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