La visita de mi abuelita
Edgar Tarazona Angel



En medio de la oscuridad de una noche lluviosa, un ligero ruido me despertó y me senté en la cama; me froté los ojos y busqué mis lentes sobre la mesita de noche mientras mis pupilas se acostumbraban y vi a mi abuelita parada al pie de mi cama.

-       Buenas noches abuelita, ¿qué haces a esta hora aquí y lloviendo? Le pregunté sin pensar en lo ilógico de la situación, yal vez aún estaba medio dormido.

-       Mi querido nieto, pasaba por acá cerca y se me ocurrió pasar a saludarlo – me dijo y se marchó.

Al día siguiente me despertaron con la noticia de que la abuelita había fallecido la noche anterior en la clínica donde estaba internada en estado de coma, desde un mes antes.