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En la radio escucho el premio mayor de la
lotería que salió en 3481. Saltó de júbilo y salió a avisarle a su mamá Nilsa, la
matrona del barrio. En su casa vivían cuatro generaciones de la familia. Él se puso su gorra negra, cruzó la esquina
del mocho y vio al vendedor de pescados con su carretilla. Enfrente estaba
sentado como siempre un enfermo de columna llamado Jorge “El Parapléjico”. La
madre lo seguía con su mirada. Dio dos pasos más y cayó fulminado, al
suelo, moribundo, con las manos en el pecho, ¡y la vista perdida! Tenía el boleto de la lotería en una mano. |
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