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Pinocho va
caminando hacia su casa silbando. ¡Lleva una sonrisa de oreja a oreja! Se
siente muy feliz. Por el
camino, un loro, arriba de un palo de guayaba lo imita y suelta varias
carcajadas. En la
esquina los vecinos le preguntan... ¿Por qué ya no tienes la nariz larga? Él
contesta ¡ya no digo mentiras! Entra a su casa y la pierna derecha comienza a
crecer, sale por la puerta y ¡comienza a bajar por la calle! |
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