Pinocho
César Molina Consuegra



Pinocho va caminando hacia su casa silbando. ¡Lleva una sonrisa de oreja a oreja! Se siente muy feliz.

Por el camino, un loro, arriba de un palo de guayaba lo imita y suelta varias carcajadas.

En la esquina los vecinos le preguntan... ¿Por qué ya no tienes la nariz larga? Él contesta ¡ya no digo mentiras! Entra a su casa y la pierna derecha comienza a crecer, sale por la puerta y ¡comienza a bajar por la calle!