Las cenizas de nuestros recuerdos
Daniela Fernández-Cuevas Molina



La observaba a través de mis lágrimas, ella había tomado una decisión, lo SABÍA, ella se iba ¿qué iba a hacer ahora yo?, ese amor poco duradero que temía se había hecho realidad, destinados a ser una pequeña vela que divagaba por el mundo en busca de un lugar sin viento, un lugar seguro, haciendo ese intento lo había hecho todo mal, en vez de parar el viento le había dado más fuerza. ¿Era ese mi destino? Divagando el resto de lo que me quedaba de vida intentando no molestar a nadie, solo quería que ella estuviera segura pero en vez de eso le había encerrado en un vaso sin aire, todo ese árbol lleno de recuerdos que había intentado esconder volviéndolo en cenizas se había extendido quemando el bosque entero, quemándola a ella en el camino, sus recuerdos, su sonrisa, su risa, todos aquellos recuerdos habían huido en busca de un lugar seguro en el cual no estaba yo y con esas ultimas lagrimas cerraba aquella historia que debía ser contada para dejarla volar, dejar que se apaciguara esa llama que se había formado por toda la madera que habíamos tirado al fuego, pero esas cenizas que se habían formado las iba a guardar como el tesoro más sagrado y duradero, las cenizas de nuestros recuerdos.