La abrazó con infinita ternura;
ávidas las manos
sobaron las corolas de los senos.
Sus besos exploraron los sedientos labios.
incontrolable la pasión se abrió paso;
entre murmullos...
lento el mástil se alzó; y recobro la carne
en llamas;
que ardía como un volcán a punto de
explotar. Por la ventana una sombra miraba
sin parpadear; con ojos bien abiertos.
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