La
Navidad se acerca lentamente,
Trae
consigo amaneceres rojos, naranjas, amarillos.
No viene
sola, trae al invernal frío,
Nos
regala auroras boreales danzarinas, repentinas
Nos
brinda cielos nocturnos claros, imponentes,
Que
descubren una luna diáfana, diferente,
Cuyo rostro
de cráteres profundos,
Los
aprecia fácilmente el ojo aquel que observa el cielo.
Noches
de cielo puro, astros, pulcro, quieto, frío.
Los
abetos, cipreses y demás árboles ahora lucen blancos,
Preciosa
estampa, pintoresca, Decembrina.
Los
pajaritos buscando refugio bajo la terraza,
Libres
de nieve, frío, vientos, ocultándose del gato,
Que
sigiloso busca y busca al distraído,
Sus
huellas en la nieve, se divisan fácilmente
Se
dirigen derechito al comedero,
¡Gracias
a Dios no vuela el condenado!!!
Los
pequeños pajaritos en la fuente,
Parados
sobre el agua congelada,
Picotean,
picotean sin descanso……
¿Me
cuestionaba cómo harán para beber agua?
Con
alegría los observé verlos comer nieve,
¡Creación
perfecta del Supremo, Poderoso!!
Que
además viste a los lirios y las flores,
Da de
comer a todos, sin reparos,
Al
pequeñito, mediano y al grandote
y más
aún: ¡da de comer al gato del vecino!!!!
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