He vuelto
a plantar ajos,
Mañana fría
otoñal,
He podido
palpar la tierra fría,
Mis dedos
la palparon, casi congelada,
Espectáculo singular, inconcebible,
Ha sido
curioso remover la tierra,
Esparcir los gruesos
lingotes de fríos terrones,
Tierra dormida
que arropa mis sembradíos,
Manto yerto
que cubre los frutos del futuro
Dormitorio prolongado
dientes de ajos,
Cerraban sus ojos
por costumbre
Esperando despertar
en primavera.
He sentido
la tierra fría entre mis dedos,
Casi congelada,
gruesos grumos toscos, pesados,
Otoño de sorpresas,
colorido
Con celajes
alegres, rojos, naranjas y rosados
Tocan mi corazón
y se anidan en mi mente,
Recitan oraciones
con colores de vida y alegría
En contraste
con la tierra, dura y frígida.
Con ternura,
arropas bulbos diferentes,
Que traerán
flores, frutos
Gladiolas, lirios, narcisos, jacintos, ajos
Quien lo diría:
a dormirse tan temprano
Y despertar
en primavera o en verano.
Bendito suelo
negro, fértil, congelado,
Que nos
regala frutos, vida, colores, alegría.
|