Tiempo
Daniela Fernández-Cuevas Molina



Hojas rojizas

que caen en volandas,

muestra del paso del tiempo

que desgasta.

Mis pensamientos vuelan,

ya no sé nada,

solo que te quiero

y que me muero por una mirada.

 

Es el otoño,

que no permite esa segunda ojeada,

como una mujer que huye

a la que solo se le ve la espalda.

 

¿Cómo rozar tus labios?

Si los míos no dicen nada,

atrapados en un tiempo,

del que ya no se cuenta nada.

 

Pecado eterno,

cometido por una inocente parada,

ojos que susurran,

un te amo,

el cual resuena en cada estancia.