Amor bajo el sol
César Molina Consuegra



Esta angustia de afirmarnos;

como el ave que esquiva la tenue lluvia; que miramos.

Bajo el alero de una catedral; que mira la plaza como un cuadro de místico museo.

La tarde languidece sobre los pinos encendidos y las colinas del mustio horizonte.

Arquetipo de la alquimia de colores toca las hojas que del mundo vuelan.

Urge el deseo de amarnos;

como un grito que atraviesa el infinito. Nuestra nave surca este cielo de mares cambiantes y variados colores y sonidos; en alucinantes besos.

 

Este viento que gira sobre nuestros cuerpos

como un cantil que aprisiona los espacios.

Entonces vemos

que solo los canarios cantan

en el largo corredor; mientras las manos surcan

 

sobre las brasas de la carne; y el mundo arde de misiles.

El tiempo se evapora y nos consumimos; 

como la tenue luz

de una vela que se apaga. El diablo está suelto y huele a pólvora.

En el espasmo de los cuerpos nos liberamos de la carne.

El sol sigue su marcha;

hacia la nada absoluta. Por ahora brilla sobre las palmeras y la arena de una playa que titila.

La espuma baila y muere sobre otras que avanzan indecisas.

¡Este amor nos afirma y nos disuelve!