Nuevo mundo
César Molina Consuegra



Una moneda al aire

cara o sello.

somos delgados o gordos

caminando en el filo del trapecio.

Tontos o avivatos

creyentes o ateos.

Más, el mismo tiempo nos lleva 

y nos disuelve;

amasijo de huesos y carnes maceradas.

Siempre se pudre la carne.

Pasa la luz de la noche

como un pájaro que se despide.

Somos ácido que nos corroe.

Por el futuro nos perdemos el presente.

Por el pasado

viaja a veces la tristeza.

Pez fuera del agua;

que brilla en arco iris.

Un violín abandonado;

un trombón en la esquina del comedor.

En la ventana

un tambor africano.

Los caballos caen del cielo…

un sol que rompa la noche, como una guillotina.

Los peces caminan por la playa.

Una cometa navega sobre el mar.

Una voz que no resuena.

Judas pasa corriendo.

Los pájaros en el patio.

Un sendero de cruces.

Hay ataúdes abandonados.

Esas huellas en la arena.



Una voz que regresa de la muerte;

cuerpos vaciados

ojos mutilados.

Hay un río de rosas que nos espera.

no remará contra el viento;

No nadará en la playa calcinada.

El viejo mundo ya no será y el nuevo es apenas un frágil canto en medio de la intemperie.

Entonces es la hora de los monstruos de la guerra y el hambre.

Nuestro grito sigue ahí en la garganta. El puerto está sin navíos;

o tal vez no los vemos.

Apenas sigo al viento.

 

13 de diciembre 2025