Café de mi tierra
The Fernet-Branca man



Amaba el silencio,

Más no estaba solo.

Su soledad siempre estuvo siempre acompañada,

Recuerdos con y sin música, lectura, escritura,

Calles empedradas, perros callejeros

Combinado de sueños, despierto, adormitado

Amaba el silencio

Desde el crudo, cruel y triste invierno,

Hasta el cálido y colorido verano.

 

Gozaba sus mañanas rutinarias de jugo de toronja

Del café de la tierra tropical, caliente y húmeda,

De los campesinos alegres, humildes y lascivos

Del café de colores alegres, intensos,

Del sol que calienta y madura sus granos,

Colectados por manos trigueñas, sudorosas,

Café de colores alegres, intensos

Café de alegrías, pobreza y promesas vacías.

 

Amaba el silencio,

Más no estaba solo.

Amaba la vida, pues agradecía,

Saborear su café y su jugo cotidiano,

Sus versos eran vida, olían a café,

Su corazón se los dictaba,

Discretos, alegres, o de colores intensos

del café de su tierra,

colectado por manos inocentes, campesinas inocentes,

que regresarán a sus chozas con crío en sus entrañas,

café de granos lascivos, cargados de promesas vacías.