Cae la noche, otra
noche más,
el silencio invade
todo,
lo inaudible empieza a
sonar
haciendo un eco hondo.
Una gota golpetea
rítmicamente
en el tejado.
Los gatos del barrio
en el techo
últimamente no dejan
dormir,
maúllan, pelean,
hay una en celo.
Oigo el suave sonido
de mis dedos subiendo
las sabanas que me
cubren
y ocultan todos mis
miedos.
Mí respiración
cortada,
el ruido de llanto
ahogado,
los sollozos
silenciados,
las palabras mudas,
la ansiedad y el
tic-tac
de mi corazón se
escuchan
más agudos que las
manecillas del reloj.
Afuera empiezan a
cantar
las aves sus bellos
cantos,
y el viento sigue
silbando
la arrulladora
sinfonía.
Escucho hasta el ruido
sordo
de mis ojos pestañar,
siento que si los
cierro
el silencio me
encontrará.
No quiero seguir así,
con una existencia
muda.
prefiero vivir
aullando
como una loba a la
luna.
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