Querido
hijo,
Hace
un año
Marchaste
para siempre
A
ese mundo incógnito
De
donde no se regresa.
Tu
cuerpo físico ya no está con nosotros,
Tu
espíritu nos acompaña
Cada
día con los recuerdos
De
tu hermosa sonrisa,
Tus
ojitos sonrientes “apachurraos”
Y tu agradable presencia.
Cada
día estás con nosotros
En
cada rincón
En
cada palabra
En
cada recuerdo tierno.
No
te fuiste para siempre hijo amado,
Aquí
estás en nuestras vidas
Para
siempre.
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