Que la
ira y la soberbia no te hagan perder la razón
que no
te cierren las puertas,
que no
te nublen la vista,
que no
te confundan los sueños,
que no
te aparten del amor.
Que la
calma y la humildad te hagan recuperar la razón,
que te
den las llaves que abren las puertas,
el
cristal que aclare tu vista,
el
camino que recupere tus sueños,
y la
razón que te acerque al amor.
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