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Prólogo de fuego.
El sol
te dora, ilumina
y refleja
tu color de espiga.
Y vos
criatura desvestida,
un cuerpo abandonado
piel de perlas.
Nuestros espíritus somnolientos
una mueca de cansancio
impide
intercambiar mariposas
y cuentas de cristal multicolor.
No sé
si ya existía
o entre los dos
inventamos el amor.
Aún hay tiempo
para poseer y
poseernos,
recuperando el cielo
que algún día
te prometí.
Tercera Antología Poética: “Sueños de piel desnuda”
(Real Academia Internacional de Arte y Literatura)
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