Un turpial canta
César Molina Consuegra



Un turpial canta; al nuevo día que se levanta

en lo alto del cable.

Drones sospechosos cruzan el cielo.

Las putas corren en el callejón.

Abajo un maleante en moto

Dispara contra mujer inerme.

En la otra acera camina un Contratista con maletín de coimas.

Todo se resquebraja como el final de los tiempos;

Bocas abiertas se muestran en racimos y una mezcla de ruinas y cenizas y metal retorcido se exhiben;

Mientras se agota el tiempo; suena como una gigante vejiga que se desinfla.

La música en lo alto; y abajo el ruido espantoso de sicarios.

Los panes en la mesa;

Eternizan la soledad de los parias;

Un futuro de sueños languidece

En la trágica cuneta de la vida.

La ciudad se llena de cemento.

Somos nudos de átomos en nuestro tiempo efímero.

El alcohólico cuenta su locura;

El parque se llena de inmigrantes expulsados de la tierra del norte. Los tecnócratas desfalcan el Estado.

Como un trompo

Eterno de rabia y hastío cruza el hambre infinita; sobre los patios abandonados.

Dios está ocupado en la reconstrucción del hombre nuevo.

Juan verifica a los resucitados.

Ahora llueve

Y el vacío se instala en los cristales rotos sin vida.

Hay sangre en la acera;

Un cuerpo cruzó la tarde como un raudo meteorito hacia el vacío.

En la esquina cruza el carro funerario; y miles de personas que lo siguen hacia el cementerio. Lo irremediable se instaló en la esquina.

El alma vuela y el cuerpo se pudre.