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Con recuerdos
ennegrecidos
rehabito mi existencia,
intentando no olvidarlo,
ni llorar de la
impotencia.
Lágrimas amargas,
las cuales escupo por
vivencia.
Nada es permanente
ni siquiera las
dolencias,
tanto odio acumulado,
tanta sangre comprada,
vidas perdidas,
vidas malgastadas,
productos de la guerra.
Tantos humanos expulsados
de su propia tierra,
tomados por armas y por
barreras.
Humanos separados,
despojados de su esencia,
una vida maldita,
causante de tormentas.
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