Lluvia y soledad
César Molina Consuegra




Llueve a cántaros

Y el cielo parpadea en relámpagos.

Esta lluvia pertinaz y la soledad de mi vida en escuálidos

callejones sin fin.

Las gotas caen perezosas sobre la ventana del fin del mundo en hierro carcomido.

Sobre las tablas de la ley Moisés está dormido.

Marte prepara sus carros de Combate.

Hay sombras en los balcones

Y los faroles duermen su luz mortecina.

Es como la vida

Que se apaga

En halo de luz sideral

Sobre las ruinas

De las estatuas tronchadas; sin luz

en los ojos.

Junto a las heces de las ratas y los corruptos.

Hay motosierras en las cunetas.

La luz de los coches ilumina por instantes el alma maltrecha de la condición humana.

Voy sobre este cementerio de cruces y almas en pena.

En las sombras 

Alguien agoniza.

Flota el miasma de la guerra en las grietas abiertas de la ciudad que se hunde; en la globalización del hambre; en fumarolas.

Veo espectros humanos sobre las paredes.

Cuerpos sin pieles

Con ojos de urgencia.

Humo de tabaco

Y sueños psicodélicos giran en la esquina;

Mientras la puñalada corta la garganta; y asegura un día de comida bajo el alero de los puentes que duermen en la inercia fatal.

Y la vida atenaza como la soga de un verdugo; y él sueña que se libera de su propia muerte; cuando estrangula a otro.

Son las noches de Caín.

No sé si alguien rescatará mi memoria; 

Ahora que grito

Y el diablo camina 

En lo alto de los sarcófagos, museos y bibliotecas abandonados.

He ardido en un cielo sin estrellas.

Soy mi propio Minotauro encerrado en el laberinto de esta vida salvaje.

No sé si como Icaro mis alas volarán por encima de este laberinto en llamas o me quemaré como una tea de libertad; 

Que rompa la soledad de esta horrible noche de miserias.

Me he quemado bajo misiles inteligentes que solo exterminan niños en Gaza. 

Ahí va mi vómito

de asco… 


sobre los Genocidas!