Serpentina del Tiempo
Washington Daniel Gorosito Pérez



En el ruinoso zaguán de los exilios

cincelo fonemas,

atrapo imágenes,

acuño palabras.

 

Rodeado de cerros verdiazules,

se juntan los vientos que mueven

mil molinos,

y

las hojas emprenden

su danza circular

buscando el cielo gris

del junio Irapuatense.

Voy andando,

¡no! cojeando,

por los caminos del hombre

y de Dios.

 

Mientras,

las campanas de la Catedral

cincelan la tardecita

que quiere dormir

a pesar del eco de los pasos

del rebaño que marcha silencioso

y

de las bocinas malhumoradas.

 

Enciendo la parafina

de un poema triste,

una ecuación de amor

sin resolverse,

que parece atesorar

algunas de las múltiples historias de amor o

desamor

que atesoran los bancos de la plaza del pueblo.

En la serpentina del tiempo

las palabras marcan un camino

de fuegos interiores

donde toda la genealogía

de los colores

es puesta en discusión

como las clausulas ambiguas

de un tratado de paz.