|
|
|
¡Qué vaina más jodida enamorarse uno de la mujer del
propio hermano! Y el problema se agrava cuando la maldita hace todo lo
posible por seducirlo a uno. Ese fue el comienzo de mi desgracia. Ella era, perdón,
es, una mujer muy hermosa; lo mismo que mi esposa; al fin y al cabo son hermanas. Sí, dos hermanos nos casamos con dos
hermanas; gemelas, para más señas pero no idénticas. En el físico hay grandes parecidos
pero en el resto son diferentes. La mía es callada, sencilla, piadosa, casera,
recatada. La de mi hermano es coqueta, frívola, desordenada, en pocas palabras
una mala esposa. ¿Qué me atrajo? No sé… pero sentía que no podía vivir
sin ella. Sin saber cómo resultamos de amantes y ella correspondió a mi amor y
a mis deseos. La situación se puso muy desesperante, hasta el punto de que
tramamos matar a mi hermano. No sabemos si para nuestra fortuna o nuestra desgracia
todo se resolvió en forma inesperada… cuando descubrimos que mi hermano y mi
esposa eran amantes. |
|
|
|