Un pedófilo
César Molina Consuegra


Wilfrido como un Matzneff contemporáneo, era un pedófilo de vieja data, que era entrenador de un equipo de niños de 9 años de edad.

Había tenido dos investigaciones por acoso sexual a los niños.

Con el dinero se había mantenido en su mundo como depredador sexual, siempre en la sombra.

El pedófilo, jugaba con la inocencia de los niños y luego los asesinaba sin piedad de manera escalofriante. Unos meses atrás en los vestidores del estadio un pitbull terrier, un perro agresivo lo ataca, mordiendo fuertemente, en el pecho y los brazos. En la lucha apareció el gordo “Pecueca” trabajador de la limpieza, que era su cómplice, y fue muerto por el perro.

La investigación criminal detuvo a German quien criaba perros de pelea y había sido violado por el entrenador de fútbol.

Todo sigue aparentemente su curso perverso.

 

Sin embargo, un mes más tarde, la policía logró que cuatro niños testificaran contra él ante la justicia. 

Entonces compró a la justicia.

Era amigo íntimo del alcalde corrupto. 

Dos años más tarde otras víctimas lograron incriminarlo y fue detenido.

Camino al centro de detención una multitud de familiares de víctimas, esperaba en la esquina. Él caminaba con una sonrisa de burla, como un nuevo Nerón, ante el público. Entonces sonaron cinco disparos y cayó sangrando al piso.

Las malas acciones siempre se pagan. Aquí y allá arriba en el cielo. No hay escapatoria. ¡El crimen no paga!