|
|
|
¡¡¡PATAAAARRUN!!
Todos miraron hacía el rincón
desde donde procedía el estruendoso ruido. El niño pelirrojo de
pelo pincho, había vuelto a liarla. Se acercó demasiado a la
hilera de libros pendientes de colocar. Y con su torpeza habitual.
Provocó la caída de estos. Enseguida
se hizo el silencio de nuevo. Y todos volvieron a sus quehaceres. Estaban
acostumbrados a ruidos repentinos, provocados por la torpeza y curiosidad de
Pablo. Vamos ha
acercarnos hacía Pablo. Para observar mejor, por que se han caído
los libros. Podemos verle, curioseando y revolviendo cada uno de los libros
esparcidos por el suelo. -
¿Qué haces Pablo? - pregunta un poco molesta la cuidadora de la
sala. -
Perdón, señorita Pía. - Intentaba coger este libro y sin
querer los he tirado todos. - Pablo extiende el brazo acercándole un
libro en el que aparece un fiero y bruto guerrero vikingo, luchando contra un
formidable Dragón blanco... - Esos
libros están sin etiquetar. Y sin colocar. Todavía no se pueden
coger - explica Pía muy enfadada, arrancándole el libro de la
mano a Pablo. -
Sólo quería hojearlo un poco - dice Pablo con voz temblorosa. Me ha parecido un libro
interesante. - Es el
nuevo libro de la Dreamworks Animation - asegura Pía, todavía algo
molesta. Vamos a
dejar a Pía y a Pablo dialogando entre ellos sobre el libro de la
discordia. Y nos vamos a dirigir al otro rincón de la sala de lectura
infantil, donde se encuentran estudiando los amigos de Pablo. No hagamos mucho
ruido, no queremos molestarlos… Aparentemente
todos leen y estudian tranquilamente. Pero si observamos con detenimiento se
nota un cierto nerviosismo entre ellos. Lucía la de las coletas con
lacitos rojos, no para de dar vueltas al lapicero que tiene entre sus manos.
Mario el gordito con gafitas de culo de vaso, mira su reloj insistentemente.
Igual que Gema la pecosa de la cola de caballo, parece tener un tic, que le
obliga mirar hacía la puerta de la sala continuamente. Sin embargo
Raúl, el menudillo del grupo. Parece estar tranquilo. Se acerca la hora
del cierre de la biblioteca y parece no preocuparles, no tienen ningún
interés en recoger y marcharse… Pero,
¿Qué estarán haciendo Pablo y Pía? Dirijamos
nuestra mirada de nuevo hacía ellos. ¡Vaya! Parece que ya han
dejado de hablar. Pía ha vuelto a su lugar de trabajo, detrás del
mostrador de préstamos de la sala de lectura infantil. Y Pablo sigue
curioseando alrededor de los libros esparcidos por el suelo. De
repente mira su reloj, y acto seguido hacía su grupo de amigos. Se
dirige hacía ellos rápidamente. -
¡Chicos, va ha ser la hora! - les dice en voz muy baja que apenas sus
amigos pueden escuchar. Todos
miran sus relojes prácticamente a la vez. Parecen estar muy bien
sincronizados. Se levantan de la mesa y se dirigen en fila en fila india,
hacía los baños de la sala infantil. Situados al final de la
misma, unos metros más allá de la puerta de salida. Las dos
chicas se cuelan con cuidado en el baño de chicas y los tres chicos,
disimulando entran en de los chicos. ¿Por
qué no seguimos a las chicas al baño? Intentaremos averiguar algo
de lo que está pasando. -
¡Ge, Mari! Con esa falda que te has puesto no eres capaz ni de subir a la
taza del baño - Le dice Lucía a Gema un poco enfadada. -
Sí, es mona, me pega con esta camiseta lila tan bonita - Contesta Gema
sin ningún pudor. -
Sí, muy linda, pero poco práctica y bueno, además vas
enseñando todas las bragas - Protesta Lucía. -Jo,
rica pareces mi madre. Ya tengo 14 años y me pongo lo que me da la gana -
Se enfada Gema. -Sí,
tú antes muerta que sencilla, pero sube de una vez a la cisterna o nos
van a pillar - Lucía empuja a Gema, del culo, para ayudarla a subir a la
taza y de allí a la cisterna. - No, si
quieres voy como tú que pareces una marimacho - Replica Gema haciendo un
gran esfuerzo para subir a la cisterna. - Ya
sabes que yo no cojo en la cisterna - protesta Lucía - Si no ya
estaría hay arriba. -
Deberías de comer menos y adelgazar un poquito - Sugiere Gema. -
¿Qué tiene que ver eso con los pies? - Se enfada Lucía -
Los míos son más grandes y no entran bien. ¡Bonita! - Bueno
sí, anda calla, que nos van a oí - Última Gema zanjando la
conversación. Dejamos
a las chicas “silenciosas” escondidas dentro de uno de los
servicios, del baño de señoras. Vamos a
echar una mirada al baño de caballeros para ver que están
haciendo los chicos. - Joder
Mario, te ha vuelto a crecer el culo - Protesta Raúl - me tenéis
aquí aplastado contra la pared. - Fue
idea tuya, esto de escondernos en el hueco - Contesta Mario. - Ahora no te
quejes. -
¡Callaros! Nos vana a oír. - Grita en susurros Pablo. - Creo que
ya están cerrando la sala. Miramos
a nuestro alrededor y no vemos a nadie. Las voces parecen salir de una
puertecita al lado de los lavabos. Es una puerta muy pequeña de color rojo
vino y tiene una cerradura de llave. ¿Cómo habrán entrado
los chicos allí? ¡Vaya! nos vamos a quedar con la intriga, hemos
llegado tarde para ver como entraban…. Han
pasado diez minutos y los baños, y la sala de lectura, están en
silencio. Las luces están apagadas. Y fuera, la biblioteca entera parece
estar abandonada. ¡Habrán cerrado ya! La
portezuela que hemos localizado en el baño de caballeros, empieza a
abrirse. De ella salen nuestro tres amiguitos. En sus
caras podemos ver una seriedad rotunda y una cierta expresión de
preocupación. Salen en
silencio, uno tras otro. Y una vez con los pies en el suelo… - Mario
échale la llave a la puerta - Susurra Pablo. - Ha
sido una suerte encontrar esta llave - Dice Mario - Es raro que no cambien la
cerradura. - Si,
pero bueno, mientras podemos seguir utilizándola. - Dice Raúl. -
Es un buen escondite, pero yo estoy aplastado con el culo de Mario. - No empecéis de nuevo - Replica Pablo antes de que
Mario conteste y se líe otra vez. - ¡Vamos a salir! Seguimos
a los chicos fuera del baño. Y podemos ver que las chicas también
han salido. Los cinco se reúnen en medio de la sala…. - No se
escucha nada - Dice Lucía…. - Puede
que sea muy pronto - Apunta Raúl. - No, es
justo la hora - Asegura Pablo. - Y
entonces ¿Por qué no vemos nada raro? - Pregunta Mario un poco
asustado. - No
sé. Pero os puedo asegurar, que lo que yo he visto, es muy cierto -
Insiste Pablo con un tono de nerviosismo en la voz. - Y siempre empieza a las 20:30H. Justo la
hora que es. - Ya,
igual que las otras veces - Protesta Gema. - Yo me estoy cansando… -
Chiiiissss!!!! - Susurra Pablo. - Hablar bajo o mejor callaros. Con tanto ruido
y parloteo no va ha ocurrir nada de nada. - Como
las otras veces. - Vuelve a insistir Gema, pero entre susurros esta vez. De
pronto se escucha un vals muy bajito. Qué poco a poco se va subiendo de
tono. Los libros saltan de las estanterías, y sus hojas empiezan a
abrirse. De ellos salen mil y un personaje de
cuentos… de terror, de fantasía, personajes nuevos, personajes
antiguos, etc. Pablo y
su pandilla están con la boca abierta, y un poco asustados. Todos se
agarran de las manos. Un
personaje extraído de un libro de piratas, se acerca a ello,
señalándolos con el garfio. -
¡He, vosotros! - Dice con una voz de ultratumba. - Os creéis muy
valientes ¿verdad? Pues bien….ja, ja, ja…. Ya veremos si
podéis aguantar toda la noche, en nuestro baile fantasmal. El
pirata se marcha y la pandilla de los cinco se agrupa aún más,
para cubrirse unos a otros. Todos parecen estar muy asustados, pero a la vez un
poco emocionados por lo que está ocurriendo. Parecen estar dispuestos a
pasar una larga noche, en compañía de sus nuevos amigos ó
enemigos. No sabemos muy bien como definirlo. ¿Serán capaces de
aguantar? ¿Saldrán con buen pie de todo esto? Puede
que sí…. Puede que no…. Pero eso no nos corresponde
averiguarlo en un nuevo capítulo… ¿Habrá
nuevo capítulo? Puede que si…. Puede que no…. JA, JA,
JA… _ FIN _ |
|
|
|