Rompió a volar el pájaro
En la arboleda
Su fuga desgarró
El cielo de la tarde
Quedó todo abolido
Con el aleteo
Se perdió entre la hojarasca
Tal vez su gesto esperaba
Entregarse a la neblina
Trajo ceniza al viento
Avanzó abatible en la penumbra
Por el valle asfixiado
Se alimentó con la negra
Resina de la tierra
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